Franquicias de Moda Infantil

¿Cuáles son las diferencias entre montar tu propio negocio y abrir una franquicia?

¿Cuáles son las diferencias entre montar tu propio negocio y abrir una franquicia?

¿Has decidido emprender? Muchas personas ven en el autoempleo la mejor solución para su futuro profesional, pero a la hora de tomar la decisión sobre qué proyecto iniciar tienen muchas dudas. Una de las más frecuentes es si montar un negocio propio o abrir una franquicia. A continuación, te detallamos las peculiaridades, las ventajas y los inconvenientes que hay en cada una de ellas.

Análisis del mercado

Cuando quieres poner en marcha un negocio lo primero en lo que debes pensar es en su mercado: ¿cómo es de grande? ¿existe demanda? ¿es una demanda estacional o permanente? ¿qué competencia tiene? ¿cómo son los clientes? ¿dónde está mi público? Cuando montas tu propia tienda o tratas de lanzar un proyecto innovador, salvo que cuentes con una amplia experiencia y un gran conocimiento del sector por el que has decidido apostar, tendrás que hacer un estudio de mercado para conocerlo a fondo. Esto lo puedes hacer por tu parte o con una empresa especializada. En cambio, si apuestas por una franquicia, sabrás desde el primer momento cómo es el mercado, qué demanda tiene y cuál es tu público, ya que es la propia marca la que te proporciona toda esa información.

Formación

La puesta en marcha de un proyecto como una tienda de moda infantil requiere conocimiento de negocios, de escaparatismo, de visual merchandising, de control de stock o de gestión de personal. Si inicias el negocio por tu cuenta tendrás que adquirir ese conocimiento si aún no lo tienes. Sin embargo, si apuestas por emprender de la mano de una franquicia, no tendrás por qué preocuparte si no tienes esos conocimientos, ya que será la propia marca la que te ofrezca la formación para que puedas poner en marcha tu establecimiento y gestionarlo con solvencia.

Estudio de viabilidad económica y rentabilidad

Para abrir tu propia tienda tendrás que realizar un exhaustivo estudio de viabilidad y de rentabilidad. Solo de esta manera podrás saber si tu negocio es sostenible económicamente en el tiempo. Y no siempre acertarás. Pueden surgir costes inesperados o puede que las ventas no alcancen los objetivos marcados tan pronto como esperabas. Pero si trabajas con una franquicia, sabrás desde el primer momento qué rendimiento podrás sacar a tu inversión, cuál será la rentabilidad y qué importe exacto necesitas para poner en marcha el establecimiento.

Creación y difusión de la marca

Cuando emprendes un proyecto propio partes desde cero con la creación de la marca y del nombre de tu negocio. Esto tiene algunas ventajas, como la posibilidad de moldearla a tu gusto o crearla en función de una personalidad y valores concretos. Pero también tiene desventajas: crear una marca desde cero implica buscar ideas, pagar el branding, registrarla… Además, una marca recién nacida tiene muy poco reconocimiento y requiere una importante inversión para promocionarla. Si emprendes con una franquicia tienes resuelto ese problema: empezarás a trabajar con una marca ya consolidada, con unos valores y una personalidad reconocible por su público, con historia y con clientes que la demandan.

Financiación

La financiación es un punto vital para desarrollar tu proyecto. Si no dispones de los recursos suficientes, tal vez debas pedir un crédito para asumir los costes, encontrar a un inversor que confíe en tu idea o buscar ayudas públicas de las que puedas hacer uso. Otra opción es franquiciarte a una marca ya conocida. Cuando acudes a una entidad bancaria a pedir financiación y dices que tu proyecto es abrir una franquicia (como Charanga, por ejemplo) el banco te dará más facilidades que si pides financiación para un negocio propio.

Local, licencias y proveedores

Una vez que has comprobado que tu negocio es viable, debes trabajar otros aspectos como la búsqueda de proveedores, la compra o el alquiler de un local, la adquisición de una licencia o la contratación de personal. Si lo haces por tu cuenta, todas ellas son gestiones que requieren inversión de tiempo, dinero y esfuerzo. En cambio, cuando decides abrir una franquicia, es la propia marca la que te ayuda con todo, ofreciéndote el asesoramiento y los recursos necesarios para que puedas dedicar tu tiempo a lo que de verdad importa: vender. Por ejemplo, si decides abrir una franquicia de moda infantil junto a Top Top, la firma te ofrece ayuda para buscar un local o negociar el alquiler con un centro comercial; te garantiza los mejores proveedores en relación calidad-precio o te ayuda con las licencias que necesitas para poner en marcha tu establecimiento.

Definición del producto y funcionamiento del negocio

Cuando abres tu propio negocio eres tú quien tiene que definir el funcionamiento del mismo, así como el producto: qué vender, con qué política de precios, qué horarios de apertura, qué días de cierre, cuánto personal incorporar… Esto tiene algunas ventajas, como tener total libertad a la hora de tomar decisiones. En cambio, también tiene inconvenientes, como tomar las decisiones correctas. Si decides abrir una franquicia, no tendrás que pensar en esto, ya a que es la propia marca la que te dice qué y como lo tienes que hacer en base a su experiencia y saber hacer. Solo así está garantizado el buen funcionamiento del negocio y la correcta toma de decisiones desde el principio; tú solo tendrás que centrarte en otros aspectos importantes del proyecto.

Arriésgate

Tienes que estar en constante revisión, valorando qué funciona en tu negocio y qué puedes desechar de él. Posiblemente los primeros meses puedan resultar difíciles y estresantes, pero conforme vayas cogiendo experiencia, el trabajo resultará menos cansado y natural. Lo importante es que estés seguro de que puedes con ello y lánzate cuando te veas preparado.

En definitiva, las diferencias entre montar tu propio negocio y abrir una franquicia son muchas. Puedes ver un resumen completo del artículo en la siguiente tabla.

 

Negocio propio

Franquicia

Mercado Tendrás que conocer el mercado y estudiar la competencia tú mismo o con una empresa especializada. La franquicia garantiza que existen oportunidades de mercado y demanda. Además, su conocimiento del mismo es profundo, especialmente cuando se trata de una marca con experiencia.
Formación Necesitas la formación adecuada sobre negocios y conocer el sector al que te enfrentas. No importa si no tienes formación, la franquicia te enseña y te proporciona los recursos que necesitas para abrir el establecimiento.
Viabilidad económica y rentabilidad Debes hacer un estudio de viabilidad económica y rentabilidad. Y es posible que no aciertes a la primera. Desde el minuto uno cuentas con todos los detalles de viabilidad económica y retorno de inversión.
Creación y difusión de la marca Has de invertir en crear una marca desde cero. La puedes desarrollar a tu gusto, pero al principio será totalmente desconocida. Partes de una marca ya sólida, con una historia, unos valores detrás y fácilmente reconocible por su público.
Financiación Tienes que conseguirla por tu cuenta y en los bancos te exigirán más si vas con un proyecto propio. Tendrás más facilidades a la hora de pedir un préstamo si dices que tu objetivo es montar una franquicia.
Local, licencias y proveedores Los buscarás por tu cuenta, con las dificultades que implica crear un proyecto desde cero y la desconfianza que transmite en muchos de ellos. La marca te ayudará a conseguirlos o te los proporcionará, directamente. Además, contar con una franquicia importante detrás te garantiza más facilidades en las negociaciones.
Definición del producto y funcionamiento del negocio Debes hacerlo por tu cuenta y tomar tus propias decisiones (y tampoco acertarás siempre). La franquicia te dice qué y cómo lo tienes que hacer en base a decisiones contrastadas que funcionan.
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